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domingo, 9 de agosto de 2026

Diseñando una PCB desde Cero: La Ingeniería Detrás del Módulo METROLAB-ER V1

 

Del Esquemático al Circuito Impreso: Ingeniería Aplicada en el Diseño del Módulo METROLAB-ER V1

Por: Valdalif
Categoría: Ingeniería Electrónica · Diseño PCB · VALDALUM
Fecha: Agosto de 2026


Cuando una idea deja de
ser un diagrama

Todo proyecto electrónico nace como una idea. Después aparecen algunos cálculos, un esquema dibujado sobre papel y, finalmente, un circuito en un software CAD. Sin embargo, existe un momento donde el proyecto cambia por completo: cuando deja de ser únicamente un conjunto de conexiones eléctricas y comienza a convertirse en un producto físico.

Ese punto de transición es el diseño de la placa de circuito impreso (PCB).

Aunque muchas personas asocian una PCB únicamente con "dibujar pistas", la realidad es mucho más interesante. Cada decisión tomada durante el diseño afecta la confiabilidad del sistema, la facilidad de ensamblaje, el mantenimiento e incluso el costo final del producto.

En este artículo compartiré parte del proceso seguido durante el desarrollo del módulo METROLAB-ER V1, un prototipo perteneciente al proyecto VALDALUM, cuyo objetivo es medir variables ambientales como apoyo a estudios relacionados con energías renovables y monitoreo ambiental.


Todo comienza con la arquitectura del sistema

Antes de abrir cualquier programa de diseño fue necesario definir qué debía hacer el equipo.

El módulo debía integrar:

  • un microcontrolador ATmega328P;
  • una pantalla LCD 16×2 para visualizar la información;
  • un sensor LM35 para la medición de temperatura;
  • conectores de alimentación;
  • un puerto ISP para programación;
  • los componentes de soporte necesarios para garantizar un funcionamiento estable.

Una vez definidos estos elementos fue posible construir el esquema electrónico utilizando
Proteus ISIS, verificando que todas las conexiones fueran correctas antes de avanzar hacia el diseño físico.







La simulación: el laboratorio antes del laboratorio

Uno de los mayores errores que puede cometer un diseñador es fabricar una placa sin haber comprobado previamente el funcionamiento del circuito.

Por esta razón, antes de iniciar el diseño del PCB se desarrolló el firmware del sistema mediante Arduino IDE, el cual fue compilado e integrado dentro de la simulación realizada en Proteus.

Esta etapa permitió validar la interacción entre el hardware y el software, detectar errores tempranos y reducir considerablemente el riesgo de tener que modificar la placa después de fabricarla.

La simulación no sustituye las pruebas reales, pero sí permite llegar al laboratorio con un diseño mucho más confiable.


Del esquema al cobre

Con el circuito validado comenzó la etapa que más disfruto del diseño electrónico: transformar un diagrama en una placa lista para fabricarse.

Durante esta fase se asignaron los encapsulados físicos correspondientes a cada componente y se inició el trabajo en Proteus ARES, organizando la ubicación de cada elemento con el objetivo de facilitar tanto el montaje como el mantenimiento futuro.

Para este primer prototipo se decidió utilizar una PCB monocapa, una solución suficiente para la complejidad del circuito y compatible con procesos de fabricación artesanal mediante ataque químico.






Cada pista cuenta una historia

Uno de los aspectos más interesantes del diseño fue la optimización del ruteo.

Después de varias iteraciones fue posible reducir el circuito hasta necesitar únicamente un puente (jumper) para la línea RESET.

Además, se establecieron criterios diferentes para el ancho de las pistas:

  • T60 para las líneas de alimentación, proporcionando mayor capacidad de conducción de corriente y mejor resistencia mecánica.
  • T30 para las señales digitales, permitiendo aprovechar mejor el espacio disponible entre los terminales del microcontrolador.

También se incorporó un plano de tierra (GND) que simplificó el recorrido de las conexiones de retorno y mejoró la organización general de la tarjeta.

Como complemento, el diseño incluye un conector ISP de seis pines para la programación directa del microcontrolador y un conector independiente para la alimentación externa de 5 V, facilitando futuras pruebas y tareas de mantenimiento.




Diseñar también significa aprender

No todo ocurrió perfectamente durante el desarrollo del proyecto.

El proceso dejó varias enseñanzas importantes.

Durante las pruebas de validación fue necesario revisar varias veces las conexiones hasta descubrir que una soldadura aparentemente correcta no tenía continuidad eléctrica. Una cantidad insuficiente de flux había provocado un falso contacto difícil de detectar visualmente.



También aparecieron inconvenientes relacionados con la orientación del sensor LM35 y con una batería de litio cuyo sistema de regulación dejó de entregar los 5 V esperados, recordándome que un diseño electrónico no depende únicamente del esquemático, sino también de la calidad de cada subsistema que lo alimenta.

Lejos de representar un fracaso, estos inconvenientes reforzaron una idea fundamental: la ingeniería consiste en identificar problemas, comprender su origen y convertir cada error en una mejora para la siguiente versión del diseño.





Mirando hacia METROLAB-ER V2

Aunque el prototipo cumplió los objetivos planteados para esta primera versión, el proyecto continúa evolucionando.

Entre las mejoras previstas para futuras revisiones se encuentran:

  • incorporación de sensores ambientales de mayor precisión;
  • redundancia mediante múltiples sensores para aumentar la confiabilidad de las mediciones;
  • algoritmos de autocalibración;
  • integración de nuevos módulos destinados al estudio de energía solar, eólica y captación de agua atmosférica;
  • migración progresiva hacia diseños de mayor integración y nuevas tecnologías de fabricación.

Cada versión del proyecto representa un paso más dentro del objetivo principal de VALDALUM: desarrollar soluciones tecnológicas abiertas, documentadas y orientadas al aprendizaje continuo.


Conclusión

El diseño de una PCB es mucho más que conectar componentes sobre una placa de fibra de vidrio.

Es el punto donde convergen la teoría, la simulación, el análisis y la experiencia adquirida durante el desarrollo de un proyecto. Una buena placa no solo funciona; también puede fabricarse, mantenerse, evolucionar y servir como base para nuevas ideas.

METROLAB-ER V1 representa precisamente eso: el primer paso hacia una plataforma de monitoreo ambiental desarrollada desde cero, documentada en cada una de sus etapas y concebida como un proyecto en constante evolución.

En VALDALIUM seguiremos compartiendo ese proceso, porque creemos que el conocimiento adquiere verdadero valor cuando se construye, se documenta y se comparte.

domingo, 7 de junio de 2026

🚀Cómo construir un cohete de agua: la Tercera Ley de Newton y la física que impulsa la tecnología moderna

Un experimento práctico para comprender la ley de acción y reacción, los sistemas de propulsión y su aplicación en tecnologías que van desde los motores a reacción hasta los cohetes espaciales.



Hay experimentos que parecen simples por fuera, pero que por dentro contienen una lección poderosa. Un cohete de agua es uno de ellos. A primera vista parece solo una botella que sale disparada por los aires. Sin embargo, cuando se observa con atención, se convierte en una demostración clara, elegante y directa de la Tercera Ley de Newton, también conocida como la ley de acción y reacción.

En este artículo quiero mostrar, de forma práctica y didáctica, cómo construí un cohete de agua casero, cómo funciona físicamente, qué relación tiene con la propulsión real y por qué este tipo de experiencias siguen siendo valiosas en un mundo cada vez más tecnológico.


1. La idea detrás del experimento

La física tiene una virtud maravillosa: convierte fenómenos cotidianos en conocimiento comprensible. Y pocas cosas muestran eso mejor que un cohete de agua.

El principio es sencillo. Se introduce agua y aire a presión dentro de una botella. Cuando el sistema libera esa presión, el agua sale expulsada con fuerza hacia abajo. Esa expulsión genera una reacción opuesta que impulsa el cohete hacia arriba.

No hay truco. No hay magia. Hay una ley física funcionando con precisión.

Eso es exactamente lo que Newton describió hace siglos: a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y en sentido contrario.



2. Materiales utilizados

Para este experimento utilicé materiales sencillos, pero bien seleccionados:

  • Una botella de gaseosa de aproximadamente 1.5 litros
  • Agua
  • Jabón líquido mezclado con el agua
  • Un corcho adaptado como base de lanzamiento
  • Una válvula neumática
  • Una bomba de bicicleta
  • Cinta y elementos de soporte para estabilizar el cohete

La elección de estos materiales no fue casual. Cada uno cumple una función específica dentro del sistema. La botella actúa como cámara de presión, el agua como masa de reacción, la válvula como punto de entrada del aire y el corcho como mecanismo de retención temporal hasta alcanzar la presión necesaria para el lanzamiento.


3. Construcción del cohete

La construcción del cohete fue bastante directa, aunque exige cuidado y precisión.

Primero preparé la botella. Luego llené aproximadamente un cuarto de su volumen con agua mezclada con jabón. El jabón no cambia la ley física que estamos observando, pero sí ayuda a visualizar mejor la expulsión del fluido durante el lanzamiento.

Después adapté el corcho con la válvula neumática, que sirvió como sistema de carga de presión. Con la bomba de bicicleta fui introduciendo aire dentro de la botella de manera progresiva.

Mientras más aire entraba, mayor era la presión interna. Y mientras mayor era la presión, más cerca estaba el punto de liberación.

El corcho funcionó como una base de lanzamiento temporal. Su tarea era resistir la presión hasta que esta fuera suficientemente alta. En el momento exacto en que la fuerza interna superó la resistencia del sistema, el corcho se desprendió y el cohete salió disparado.

Ese instante es el corazón del experimento.


4. ¿Qué ocurrió físicamente?

Aquí está la parte más interesante.

Dentro de la botella existía aire comprimido, es decir, energía almacenada en forma de presión. Esa energía no se veía, pero estaba allí, esperando ser liberada.

Cuando el corcho cedió, el agua fue expulsada violentamente hacia abajo. Esa expulsión generó una fuerza en sentido contrario sobre la botella. Como resultado, el cohete ascendió con rapidez.

En términos físicos, lo que ocurrió fue una transferencia de energía y un intercambio de fuerzas. El sistema convirtió presión interna en movimiento vertical.

La secuencia puede resumirse así:

aire comprimido → expulsión de agua → reacción hacia arriba → ascenso del cohete

Y ahí está la Tercera Ley de Newton funcionando sin pedir permiso.


5. La Tercera Ley de Newton explicada de forma clara

La Tercera Ley de Newton establece que:

“A toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud y en sentido contrario.”

Esto significa que las fuerzas siempre aparecen en pares. Si un objeto empuja a otro, el segundo empuja al primero con la misma intensidad, pero en dirección opuesta.

En el cohete de agua, la acción es la expulsión del agua hacia abajo. La reacción es el impulso del cohete hacia arriba.

Este principio aparece en muchas situaciones de la vida diaria:

  • Cuando caminamos, empujamos el suelo hacia atrás y el suelo nos impulsa hacia adelante.
  • Cuando nadamos, empujamos el agua hacia atrás y avanzamos.
  • Cuando soltamos un globo inflado, el aire sale hacia un lado y el globo se mueve en el sentido contrario.

La belleza de esta ley es que no se queda en el laboratorio. Vive en lo cotidiano.


6. El resultado del lanzamiento

En este experimento, el cohete alcanzó más de 20 metros de altura, lo que demuestra que incluso un sistema construido con materiales simples puede generar un impulso sorprendente cuando se aprovechan correctamente los principios físicos.

Ese resultado no es solo visualmente impactante. También confirma que la presión acumulada dentro de la botella fue suficiente para generar una reacción potente al momento del despegue.

El cohete no subió “porque sí”. Subió porque el sistema estaba diseñado para transformar una presión interna en fuerza propulsora.

Y eso, en esencia, es ingeniería.


7. Relación con la propulsión real

Lo más valioso de este experimento es que no se queda en el juego ni en la curiosidad. Permite entender, a pequeña escala, el mismo principio físico que usan tecnologías mucho más complejas.

Los cohetes espaciales funcionan expulsando masa a gran velocidad en dirección opuesta al movimiento deseado. En lugar de agua, utilizan gases de combustión o productos de reacción. En lugar de una botella, usan estructuras capaces de soportar condiciones extremas. Pero la lógica central sigue siendo la misma: acción y reacción.

Por eso este experimento sirve como una especie de modelo reducido de la propulsión real.

La misma física que impulsó mi cohete de agua es la que también participa en:

  • cohetes espaciales
  • motores a reacción
  • sistemas neumáticos
  • turbinas
  • mecanismos de expulsión y empuje en tecnologías industriales

No es exagerado decir que, en una versión simplificada, una botella puede enseñar la misma idea que sostiene una nave espacial.


8. ¿Por qué el agua con jabón?

La mezcla de agua con jabón ayuda a que la expulsión sea más visible y más llamativa durante el lanzamiento. Además, produce una estela que hace más claro el desplazamiento del fluido.

No es el jabón el que genera el movimiento. El responsable principal sigue siendo el aire comprimido y la diferencia de presión dentro del sistema. El jabón solo mejora la observación del fenómeno y aporta una visual más atractiva al experimento.

Eso también es importante decirlo, porque en ciencia no basta con ver el efecto: hay que entender qué lo produce realmente.


9. Qué enseña este experimento sobre la ciencia

Este cohete muestra algo profundo: la ciencia no se limita a explicar cosas complicadas. También revela el sentido oculto de lo simple.

Una botella, un poco de agua, aire comprimido y un corcho pueden convertirse en una lección viva de física clásica. Y ahí está el valor de la experimentación: cuando el conocimiento deja de ser abstracto y empieza a moverse frente a nuestros ojos.

Este tipo de experiencias también dejan claro que:

  • la presión puede convertirse en movimiento,
  • la fuerza tiene dirección,
  • la energía puede transformarse,
  • y las leyes físicas siguen siendo válidas en cualquier escala.

La ciencia, al final, no es otra cosa que una manera rigurosa de mirar el mundo sin dejarse engañar por la apariencia.


10. Aplicación en el mundo real

La Tercera Ley de Newton no es solo un concepto escolar. Es la base de múltiples desarrollos tecnológicos y productivos.

En el mundo real se aplica en:

Propulsión aeroespacial

Cohetes y vehículos espaciales dependen del principio acción-reacción para desplazarse fuera de la atmósfera.

Ingeniería mecánica

Muchos sistemas de expulsión, compensación de fuerzas y mecanismos de empuje se diseñan con base en esta ley.

Sistemas neumáticos

La presión del aire se usa para mover pistones, válvulas y dispositivos de automatización.

Tecnología industrial

En máquinas y procesos donde se necesita impulsar, comprimir o desplazar materiales, esta ley está siempre presente.

Educación científica

Experimentos como este ayudan a que estudiantes y aprendices comprendan de manera práctica cómo se comporta la materia y cómo se aplica la física en entornos reales.


11. Video del experimento

Observa el lanzamiento completo del cohete de agua

En el video se muestra el proceso completo: la construcción del sistema, la presurización mediante bomba de bicicleta, el uso del corcho con válvula neumática como base de lanzamiento y el momento exacto en que el cohete despega por efecto de la presión acumulada.

Ver video en YouTube: https://youtu.be/0Sw20ylORkQ






12. Reflexión final

A veces, la mejor forma de entender algo grande es observar algo pequeño con atención.

Un cohete de agua no pretende competir con un cohete espacial. Su valor está en otra parte: en mostrar, con claridad casi brutal, que las leyes físicas son universales. Funcionan en una botella y también en una nave. En un patio y también en una base de lanzamiento. En un experimento escolar y en la ingeniería de frontera.

Ese es el poder de la física cuando se vuelve tangible.

Y quizás por eso estos experimentos siguen siendo tan importantes: porque nos recuerdan que el conocimiento no nace solo de leer fórmulas, sino de verlas actuar en el mundo.


Conclusión

El cohete de agua construido con una botella de gaseosa de 1.05 litros, agua con jabón, una válvula neumática, un corcho y una bomba de bicicleta permitió demostrar de forma clara la Tercera Ley de Newton.

Cuando la presión interna fue suficiente, el corcho se desprendió y el cohete salió disparado. El agua fue expulsada hacia abajo y, como reacción, el sistema ascendió con fuerza, alcanzando más de 20 metros de altura.

Este experimento confirma que la física no es una colección de teorías aisladas, sino una herramienta viva para comprender y transformar el mundo. La misma ley que impulsa una botella puede explicar el funcionamiento de los sistemas de propulsión más avanzados de la humanidad.

Y ahí está la verdadera maravilla: en lo simple también habita el universo.


Referencias

Newton, I. (1687). Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica. Royal Society.

Halliday, D., Resnick, R., & Walker, J. (2014). Fundamentos de física (10.ª ed.). Wiley.

Serway, R. A., & Jewett, J. W. (2018). Física para ciencias e ingeniería (10.ª ed.). Cengage Learning.

Tipler, P. A., & Mosca, G. (2009). Física para la ciencia y la tecnología (6.ª ed.). Reverté.

SENA. (2026). La ciencia de las cosas. Servicio Nacional de Aprendizaje.

SENA. (2026). Guía práctica: Informe de laboratorio GA2-220201501-AA3-EV01. Servicio Nacional de Aprendizaje.